Se trata más de sentir que de ver


Hay días en los que es mejor ni levantarse de la cama, días en los cuales lo único que quieres es quedarte entre las sábanas, con la luz apagada, siendo invisible al mundo y a los que te rodean, pero esa opción, no deja de ser la opción de la derrota. 

Durante estos días he estado meditando acerca de muchas cosas pero no he llegado a alguna conclusión en concreto, he buceado en mi interior pensando en qué pude hacer mal, qué fallos pude haber cometido, y ha tenido que ser la heroína de mi libro la que viniera a sacarme las castañas del fuego.

Mucha gente me dice que es imposible llevarse bien con algún/a ex, que lo mejor para ambos es mantenerse separados y no hablarse en centurias o milenios, que hay que poner tierra de por medio y alejarse lo máximo posible. 

Como siempre, yo suelo ir contra corriente.

Hace un buen rato me encontraba bastante apagado, mirando el negro mañana y el oscuro futuro que se acerca con el miedo grabado en mi mirada, pero apareció ella y con tres palabras tontas, dos frases bien hechas, y una bonita despedida, ha insuflado valor y nuevas ganas de luchar en un corazón que creía dormido, un corazón aletargado que late en el lado derecho. Un corazón que no se escucha, y que no puede notar. Como me dijo alguien...

“Se trata más de sentir, que de ver”  

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