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Mostrando entradas de 2013

Arde

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Apareces de la nada y me provocas. Me provocas con cada palabra, con cada mirada, con cada letra que pueda salir en la pantalla del teléfono. Sueño con tus labios aún sin verlos o con arrancarte la ropa sin saber que llevas puesto, sueño con comerte la boca y ahogarte a besos mientras tu cuerpo se quema a fuego junto el mío. Agarrarte de las muñecas mientras somos uno sobre la cama, mientras te miro fijamente y te como el cuelo a bocados lentos y llenos de calor, mientras dirijo tu aire, los latidos de tu corazón, y tu dominas mi espíritu indomable con tan solo una mirada, una orden, un simple beso.  Rozarte los labios. Lentamente. Solo pasar la boca sobre tu boca, la piel sobre la piel. Verte a los ojos mientras arde la pura lujuria y el placer en nuestras pupilas, mientras el calor de nuestra sangre incendia la habitación y nos consumimos a fuego lento, siendo el calor de un alto horno el puro Ártico a nuestro lado. Has aparecido de la nada en menos de nada y lo únic

El Viaje

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Cuando haces un viaje siempre hay algo que cambia en tu interior, en tu forma de ver la vida y las cosas, y me parece que el tener demasiado tiempo para pensar es algo que me afecta de una forma preocupante. En el último mes he recorrido más de 5300 kilómetros fuera de Galicia… Creo que da para pensar… Supongo que el ser soñador en exceso no es bueno, sobre todo cuando prácticamente caminas a través de los sueños para llegar a una meta. Supongo que la realidad siempre supera a la ficción, y supongo, por lo tanto, que quizás ahora mismo es el tiempo indicado para hacer un alto en el camino. Para dejar de soñar.  En el 2013 se queda atrás mi yo niño, ese que siempre quise conservar hasta que me hiciera viejo y en el que siempre refugiarme, pero la hora se acerca, y esa coraza que se ha ido haciendo cada vez más grande a lo largo de estos tres años tiene que aguantar el golpe que se aproxima. Es curioso que 15 años después comprenda el significado de la canción del Rey León.

La Firma

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Podría haber escrito algo durante estos últimos 6 días, podría haberlo hecho, pero si os cuento la verdad, me los he tirado pensando muy detenidamente en lo que iba a hacer ayer día 20 de diciembre. Siempre he defendido que una persona habla por sus actos, no por sus palabras, y que son estos los que definen la fuerza de los ideales, de los pensamientos, y de tu forma de ser. Durante algunos días he de decir que he pasado miedo, que pensé una décima de segundo en que estaba como una completa cabra, pero hoy, cuando tenía el bolígrafo en mis manos y lo deslizaba sobre el papel, se grababa a fuego en mi mente la frase: “Alguien tiene que hacerlo, y ese alguien eres tú”. Hoy he madurado finalmente. Hoy he dejado de ser un adolescente pseudoadulto para convertirme en una persona consciente de sus actos y de sus acciones, consciente de lo que acaba de hacer.  Ya no hay camino sencillo. Ya no hay vuelta atrás, y sinceramente, aunque la hubiera, tomaría la misma decisión que he t

Veo fuego

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Me dijeron que veían humo. Mucho humo. Que había tanto en el aire que asfixiaba los pulmones y aletargaba los sentidos, que frenaba los latidos, que te mataba si lo inhalabas y te dejabas llevar. Pero nada más. Más tarde me dijeron que estaba loco. Que la cordura no era lo mío. Me dijeron tantas cosas que ni si quiera se ahora mismo que digo; si es cierto o es mentira. Si esto es una broma suicida capaz de arrebatar sueños y esperanzas de terceros. Maldito humo, maldito humo oscuro, negro, muerto; maldito humo negro que te destroza por dentro. Ahora ya no veo ese humo. Ahora el calor abrasa mis pulmones y quema el brillo de los ojos; ahora la luz transforma todo en despojos, en jirones de actos suicidas y cargados de sentimiento.  Ahora veo las líneas del calor que atraviesan el camino de mi destino, ahora veo los espaldarazos de aquellos que me han dado esta oportunidad en la vida, que confían en este acto cargado de valor y de mente suicida, en este acto cargado de puro

Sin mirar atrás

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Me despierto en medio de la noche sudando, completamente mojado, queriendo gritar pero sin poder articular palabra alguna. Sueño una y otra vez con esa maldita cara, con esa máscara que se ríe de mí cada vez que tropiezo y que me mira con aires de superioridad infinita. “Tú, tú odias, tú me odias.” Repite eso una y otra vez mientras se ríe de mí, mientras sus ojos vacíos me clavan la mirada y me atraviesan como si fuera un florete estacado en un hombre de paja. Mientras noto la vibración de su voz bajo la capa de piel y por encima de la carne. Patino. No puedo ponerme en pie por que el suelo esta resbaladizo y sigue riéndose de mí, ya lo lleva haciendo un buen rato, exactamente el mismo tiempo que llevo queriéndome poner de pie… Sí, quizá por eso la odio. Entonces paro, me siento en el suelo y no hago absolutamente nada. La miro fijamente. Silencio. Silencio. Silencio. Se calla. Se enfurece. Se carga de ira porque no puede reírse más y explota en decenas de pedazos.

Cazar Olas

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Silencio y frío. Notas la incomodidad del neopreno que busca su sitio moldeándose a tu cuerpo mientras el agua helada del mar te baña los pies y, la sangre del cuerpo, te pide a gritos que no te metas en el agua, pero es demasiado tarde, eres Piscis, soñador e idealista, amante del agua y vividor de ilusiones. Te aferras sobre la tabla mientras esperas que llegue la ola apropiada. No la ola por la que tienes que nadar, esperas por esa ola que tiene que comenzar a partir justo donde tú estás, y mientras esperas, el sol reflejado en el agua, esa hermosa luz líquida, te hace compañía. Entonces llega. La ves en su inmensidad y como tú te quedas a sus pies. Te pones de lado, sientes la fuerza del agua que atraviesa el neopreno y la coges. Estás justo bajo el arco de agua que con un crack inconfundible te avisa de que se desmorona. No piensas, solo ves agua, un agujero que se hace cada vez más pequeño, y la necesidad de salir por patas antes de que te caiga una hostia colosal

3º Aniversario

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Tres añitos ya con el blog a cuestas. Recuerdo cuando escribí al primera y tan arcaica entrada en la que había más faltas y más frases sinsentido que en ninguna otra que haya escrito. Recuerdo también las circunstancias con las que comencé este blog, y también recuerdo el motivo por el cual dejé de escribir para retomarlo años más tarde. Curiosamente la vida me ha puesto en la misma tesitura, con la vida de una de las personas que más me importan pendiendo de un hilo, pero recuerdo el nombre de este blog, esas dos palabras que me dijo una persona a la que le tengo mucho cariño, y recuerdo el motivo por el cual volví escribir. A veces la vida nos da hostias impresionantes, pero es en ese momento, en ese instante, en el que se forja el carácter y se madura como persona. De palos se aprende como dicen los sabios. Hoy he hecho quizás más honor que nunca al nombre de este blog, y quizá no sea noticia hasta dentro de unas semanas. Sé que ha valido la pena el desahogarme y el

Mente Fría

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Recuerdo la frase que me dijo mi padre: “Con cabeza alta y para adelante”. No es fácil hacerlo, sobre todo con la dimensión que va a coger esto en cuanto empiece el verdadero follón, pero supongo que si tuve la cara para meterme, tengo que tenerla para hacerle frente a las amenazas, calumnias, injurias, y toda clase de pedradas que van a tirarme. Conozco perfectamente las consecuencias de no callarme la boca. Arranca el último tramo del 2013. Arranca la que quizás, junto con la semana anterior, sea la semana que decida mi futuro como futuro ingeniero, como político, y lo más importante, como persona.  Ahora supongo que es demasiado tarde para dar marcha atrás, pero en mi interior, algo me dice que hago bien tirando hacia adelante. Algo me dice que tengo que seguir por aquí cueste lo que me cueste. Saquen lo que saquen, inventen lo que inventen. Pido perdón de antemano, por el regalo de navidad que recibirán aquellos que se ríen del pueblo. Hay momentos en los que pie

Seguro de querer hacerlo

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Una semana, en tan solo una semana todo habrá acabado de comenzar, en tan solo una semana, tendrás esa prueba de fuego que pondrá en valor si los compromisos que obtuviste a finales de Abril eran algo más que palabras o finalmente son hechos, son actos, y son todos aquellos ideales que juraste y juras proteger. Honestidad, Lealtad, Justicia. Por si solas no son más que simples palabras que significan grandes cosas, pero si no van acompañadas de actos, no significan absolutamente nada.  Me ha costado escoger la canción con la cual escribir esta entrada, pero quizás un “Sin miedo” es lo más apropiado. Ha habido mucha gente a lo largo de este último año animándote, apoyándote sin dudarlo tan solo un segundo mientras te decían “Estas como una completa regadera” Hasta el final. Caiga quien caiga. Pese lo que pese. Es hora de que las palabras pasen a ser hechos. Cada uno de nosotros tiene la obligación de hablar cuando es testigo de una injusticia. Todos.  Porque cuando no d

End of all hope

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Cierra los ojos, sube el volumen de la minicadena al máximo, y escucha la letra de la canción que te lleva a tus raíces, unos 7 años atrás. Es una canción que aclama por el ángel que trae el fin de la esperanza, que llama y ruega por el aliento de ultratumba que te pone los pies en el suelo y la vista en la realidad, que encumbra  el momento en el que los primeros caídos fueron los que dieron pie a la batalla. Se acerca la hora. Te sientas sobre la cama mirando fijamente un punto. Te centras tanto que hasta notas el calor de tu mirada sobre la nada, y vuelves a cimentar con tiempo y mimo cada ladrillo, cada pared de adamantino, cada hoja lacada de diamantes y titanio, sobre la carne desgarrada y cauterizada por el fuego.  Suenan los bajos y el teclado. El frío del suelo se cuela por tus tobillos y se instala en la base de tu columna mientras la frase “End of all hope, the end of the time, the rest is silence” retumba en las pareces, y entonces recuerdas los cristales pisa

Tranquilamente nervioso

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Como dijo un sabio, “En Galicia no se pide. Se lucha.” No sé cuánto tiempo duraran las ganas en mi corazón, ni cuantos minutos podré soportar la presión en el pecho, o tan siquiera sé si en cuestión de segundos todo reventará en mil pedazos dejando tras de sí el polvo y la brisa de lo que ha sido mi existencia. Es el precio a pagar por no poder negar los sentimientos por siempre. Me dicen que estoy loco. Que soy gilipollas. Que es una completa locura. Que tengo la opción de olvidarte y resignarme, de coger, cerrarte las puertas de mi vida en todos los sentidos habidos y por haber, pero no creo que pueda… Y sinceramente, no creo que tampoco quiera hacerlo.  Me dicen que dome mi espíritu; que le ponga correas, clavos, y hasta esparadrapo si es necesario, que frene los sentimientos y que cese en mi locura, que mida todas y cada una de las palpitaciones de mi corazón, que mida mis sentimientos… Pero es que la medida del amor, es amar sin medidas. Es como pedirme que te ll

De imposibles no se vive

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Estoy cansado de estar aquí suprimido y anulado por mis miedos infantiles, asustado y arrinconado contra el atardecer que se clava en mi retina al tiempo que el viento del norte me corta la retirada. Me obligo a ver la puesta de sol, a ver el ocaso, el fin de todo, a recordarme que me gustaría que estuvieras aquí para compartirlo, pero de imposibles no se vive. Cuando llorabas, yo secaba todas tus lágrimas. Cuando gritabas, yo luchaba contra todos tus miedos. Estoy limitado por esa vida bloqueada, por ese extraño mar de dudas que acabó por ahogarme en la orilla, por esas piedras afiladas que tendrían que haberme matado y no dejarme tullido y moribundo.  He intentado decirme a mi mismo que te has ido, pero a pesar de que estás todavía aquí conmigo, acabo dándome cuenta de que he estado solo todo el tiempo. Quemaré los segundos entre alcohol y queroseno, destruiré todo este pasado incierto, arrasaré los pilares de los vientos, y ojalá que mi alma alcance su consuelo… Pero de imp

7 horas

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En 7 horas pueden pasar muchas cosas. Puedes acabar en un tren viajando desde la costa al corazón del país, puedes desear  volver para casa cuanto antes y en el último momento echarte casi a llorar porque no quieres largarte, puede incluso ocurrir que seas tan sumamente gilipollas e impaciente, que se te quite el hambre, la sed, y hasta la luz del sol como te descuides. En 420 minutos, en 25.200 segundos, puede cambiarte por completo la forma de pensar, de actuar, incluso la forma de sentir. Quizás es el mismo chispazo que sintió Natalia Nadal con Arturo Acosta cuando se conocieron en el Retiro, o tal vez ese golpecito de alas de la mariposa que desemboca en un huracán capaz de arrasar con lo que se le ponga por delante.  En 7 horas se te revientan todos los planes, se da la vuelta el mundo, y tu piel fija en la memoria cada maldita célula de su tacto. En 7 horas, puede ocurrir la mayor casualidad de toda tu vida haciendo que los trenes de la estación se llenen de golpe y

Heart´s force

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            Se abre la puerta del ascensor.             Notas como el pulso palpita en tu cuello, como sudas y la camisa se te pega a la piel, y te das cuenta de que no era buena idea llevar el abrigo puesto dentro del edificio.             Te sientas a esperar, te llaman, y entonces notas la garganta seca, no te salen las palabras de la boca y, esa sensación de temor que tenías semanas atrás aferrada en un rincón del estómago, se desata como si la horda del Caos cabalgara sobre la tierra sin nada que pudiera hacerle frente.             Te cuentan su película llena de días de verano y aire primaveral, pero en el fondo, en tu corazón, sabes que una parte de lo que te dicen no es ni tan siquiera la milésima parte de la verdad. Lo sabes porque te has leído todo lo habido y por haber sobre ello.             Te toca hablar, te entra la risa floja, y cuando te quieres dar cuenta, estás poniendo todo aquello que cargaste desde la otra punta del mundo, y destruyes pilar por p

¡Vamos allá!

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Sé que cuando vuelva de este viaje no habrá una marcha atrás para poder cambiar las cosas. No sé si ganaré algo, no sé si se cambiará mi vida, no sé que puede ser lo que me depare el futuro, y no tengo ganas de hacer este viaje, quizá por miedo, quizá porque soy la persona más bipolar que pueda haber en el universo. Tengo un nudo en el estómago. Tengo un maletín lleno de proyectos, de estrategias, de datos, gráficos, de sueños cimentados con realidades absolutas e indiscutibles,  tengo todo más que masticado y más que conocido. Pero… ¿Para qué me meteré yo en estos berenjenales?  Dicen que los gallegos somos tan fuertes porque siempre estamos alegres, y nuestra alegría proviene de la tierra, de los mares que baten contra nuestras costas, de la lluvia que nos baña día sí y día también. “ Se chove, que chova ” como dice el dicho, y esta vez, caminaré bajo la lluvia. No hay miedo. Maletas listas, próxima estación: Madrid

Yo, yo, y yo

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Soy prepotente, muchas veces grito para demostrar que tengo razón a pesar de saber que no la tengo y, cuando me enfado, dejo que el instinto guíe mis palabras y las formas obligan a que la verdad quede relegada a segundo plano. Hace años para ridiculizarme utilizaban el nombre de “Boris” para meterse conmigo, hoy en cambio, mi pseudónimo como escritor es Ser Boris Karloff. A veces soy egocéntrico, rayando el narcisismo, pero me encanta ser como soy, y eso es algo que nadie podrá cambiar nunca. A veces peco de exceso de humildad, otras en cambio, camino sobre ella. Tengo un timbre de voz tan alto que puedo cantar “La Reina de la Noche” de la Flauta mágica de Mozart sin haber ido nunca a clases de canto, y si a eso le sumas el acentazo gallego que tengo, ya es un cóctel que por lo menos es digno de algún monologo de humor. Tengo una nariz extraña que he tardado tiempo en aceptar, y lo más importante, tengo más cara que espalda, no vamos a negar la evidencia.  Si, no soy perfecto