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La catarsis de la mariposa

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La Real Academia Española de la lengua define la palabra “Catarsis” en una de sus acepciones como: Purificación, liberación o transformación interior suscitadas por una experiencia vital profunda.
Se la define como uno de esos momentos horrendos, horribles, en los que nadie logra entenderte porque no existe otra persona que haya pasado por algo similar, que entienda la angustia y el desasosiego que produce la incertidumbre y la fuerza de esta. La increíble fuerza con la que hace temblar los cimientos de la causa más razonada.
Pero como ocurre con una transformación, tiene que doler. De igual forma que nos duelen las encías cuando nos salen los dientes o los huesos cuando crecemos. Cuando más sufrimos, que también más fuertes nos hacemos. 
Y no puedes hacer absolutamente nada, mas que observar como toda tu vida se va desmoronando trocito a trocito en el reino de la incertidumbre, pero también teniendo como esperanza la única certeza. Y es que todo pasa, todo cura, y todo se calma.
Porque a…

Acero azul

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Y nos volvemos a encontrar en el mismo punto que hace años. En ese punto en el que debe decidirse si se da el paso o permanecemos a la espera de los acontecimientos. Si decidimos acabar con la tiranía y aplastar a la crueldad, o nos vemos en la obligación de seguir siendo solo voz y no acto.
Llega un momento en el que el cuerpo solo te pide guerra. En el que te pide saltar al cuadrilátero a partir la cara, y a que te la partan. A ser fiel a uno mismo y a tirar de lo único que tienes: la pasión y el tesón de defender una causa por la que vale la pena luchar. 
Sí, hay miedo. Sería de idiotas no tenerlo. Pero el valor es tener miedo y hacerle frente. Y como diría el Conde de Romanones: Al amigo se le pone el culo, al enemigo por el culo, y al indiferente se le aplica la legislación vigente.


Sol de invierno

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Es como cuando se rompe un vaso. Ese momento en el que el cristal rompe contra el suelo y todo se queda quieto, frío, calmado.
Hay momentos que todos sufrimos tarde o temprano. Momentos que te forjan el carácter y te cambian como persona, que te hacen crecer, y aunque tu creas que el túnel no tiene fin, créeme, lo tiene. Sé agua, que ella siempre encuentra la salida. 
Las estrellas tienden a apagarse. Como todo y para todo hay un principio, un viaje, y un final.
No importa el dinero que tengas, o lo que aparentes, al fin y al cabo, una estrella de verdad brilla siempre y cuando sea sí misma, que sólo quiera alumbrar a los demás, y dejar esa estela en la que pedimos un deseo. Por fugaz que sea. Esas son las estrellas que siempre brillarán allí arriba.
Y el eco de la luz de esta estrella no se apaga cuando ha dejado de brillar, porque su pulso, y su sonrisa, siempre estará en nuestros corazones. 



Haz historia

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Aférrate a los retos como si se trataran de clavos ardiendo, motívate hasta el punto de no poder dormir pensando en los planes y proyectas que tienes por delante. Sueña. Sueña mucho, a lo grande y sueña bien, porque todo el mundo antes de ser alguien en la vida, soñó serlo.
Quiérete mucho, maricón. Sí, es el título de un libro de Gabriel J. Martín, pero también es una verdad como un templo. Quiérete a ti antes que a nadie. Quiere a tus sueños y esperanzas por encima de todo, y no pierdas de vista nunca la estrella Polar.
Déjate guiar por los sentimientos y por los impulsos, por los tuyos, por los de nadie más. Acepta consejos, pero nunca aceptes lecciones por parte de quien nunca se ha ganado nada a pulso, y jamás renuncies a tu naturaleza. 
Sigue hacia adelante. Que cuando el cansancio llame a la puerta a las 2 de la mañana, dile que se tome un café y que estere un par de horas más. No desfallezcas, no te rindas, porque si los sueños se crearon para ilusionarnos, el esfuerzo es la mate…

Ideales a fuego

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Siempre me he tenido por una persona que de lo malo saca lo bueno, y de lo bueno, lo mejor. Que siempre mira hacia adelante, que asume las consecuencias de sus actos, y que actúa siguiendo los dictámenes de su corazón y de su instinto.
Siempre he creído en la defensa de los ideales de cada uno como la base de cualquier acción, tanto en la vida como en la política. Que uno jamás debe de fallarse a sí mismo, que debe ser transparente, ir de cara, sin miedo, y sin perder el norte por muy dura, fuerte e intensa que sea la tormenta. 
He tenido la enorme suerte de encontrar en esta vida a personas increíbles, de haber sabido escoger bien a mis amigos, pero sobre todo, he tenido la suerte de tener una familia que me ha inculcado valores claros y decididos como son la honestidad, la defensa de la libertad, y el cariño y la pasión por cada proyecto que emprenda.
Que de lo que haga de mi vida, sean mis actos y no mis palabras los que hablen.
Jamás, nunca, renunciaré a un objetivo. Nunca bajaré la m…

Sangre salada

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De nuevo a sentir el frío en los pies hasta el punto de no mover los dedos, de no sentir las articulaciones, y que el vaho que sale de la boca se congele en el medio de la noche. De las piernas reventadas y de los brazos incapaces de levantar.
De nuevo a sentir como se endurecen las manos, a verse el reflejo en la pantalla mientras caen los segundos y tu compañero sufre a tu lado. De cazar olas mientras el granizo te acribilla la nuca. 
De nuevo a sentir el pulso en la boca, a cruzar las aguas, a vivir en el crujir de los estrobos, de las respiraciones al unísono, y del dolor conjunto que resopla bajo el agua caliente de la ducha.
Porque esto es lo que uno decide ser y no algo para lo que valga cualquiera. Es algo a lo que nunca se podrá renunciar. Porque somos como somos, y así seremos hasta que nos vayamos al otro lado. Porque va en la esencia de uno mismo el no renunciar a la esencia.
Porque tenemos sangre salada.


Seguir adelante

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Y hay días en los que ya no puedes más.
Que por muy organizada que tengas la agenda, que por muy planificado que tengas todo, el tiempo llega a donde llega. Es ahí, como en los entrenos y en el mar, cuando se ganan las regatas. Cuando el que persiste es el que vence.
Cuando lloras de la impotencia y de la rabia, cuando te hundes en el llanto por estar tan cansado que no encuentras otra salida al estrés que sentarte a llorar en una silla con la música en los cascos, es ahí, en ese momento, donde está la diferencia entre los que ganan y los que pierden. Entre los que llegan lejos y los que se quedan atrás.
Porque sigues adelante. 
Vences al cansancio y cierras los ojos para seguir adelante. Ya habrá tiempo de dormir cuando estemos muertos, pero que jamás se nos eche en cara que no hemos dados hasta el último ápice de nuestra alma por un sueño, por un motivo y por una razón.
Porque quien sueña grande se enfrenta a grandes desafíos, especialmente el de vencerse a sí mismo. El de no renunciar …