El Viaje

Cuando haces un viaje siempre hay algo que cambia en tu interior, en tu forma de ver la vida y las cosas, y me parece que el tener demasiado tiempo para pensar es algo que me afecta de una forma preocupante. En el último mes he recorrido más de 5300 kilómetros fuera de Galicia… Creo que da para pensar…

Supongo que el ser soñador en exceso no es bueno, sobre todo cuando prácticamente caminas a través de los sueños para llegar a una meta. Supongo que la realidad siempre supera a la ficción, y supongo, por lo tanto, que quizás ahora mismo es el tiempo indicado para hacer un alto en el camino. Para dejar de soñar. 

En el 2013 se queda atrás mi yo niño, ese que siempre quise conservar hasta que me hiciera viejo y en el que siempre refugiarme, pero la hora se acerca, y esa coraza que se ha ido haciendo cada vez más grande a lo largo de estos tres años tiene que aguantar el golpe que se aproxima.


Es curioso que 15 años después comprenda el significado de la canción del Rey León. Es jodido saberlo… Pero se acerca el fin del ciclo de la vida y el comienzo de uno nuevo, y lo noto. 

Cuando una hoja deja el viento, otra se sube a él, y en este caso, no creo que haya una hoja tan grande como tú.




Entradas populares de este blog

No enemies

Piedra y agua

Ratón y mantequilla