En el medio de la noche


He estado caminando largo tiempo por este camino del deseo, bebiendo la sangre que ahora pinta la pared y pisando los pétalos de las rosas ya marchitas. No me importa si estoy jugando con fuego pues soy consciente de que en mi interior estoy congelado, no tengo miedo de derretirme con el calor del presente por que el mañana será algo frío, tétrico y helado.

Has estado jugando con mi mente a través de los deseos y de una inquietante verdad, sin saber, sin aguantar y perdiendo el control. Pero entonces la lluvia comenzó a caer con fuerza en el exterior, y un rayo rajó el cielo de norte a sur, de este a oeste. En medio de la noche no entiendo lo que está pasando, corro sin rumbo por un mundo perdido del que no puedo salir, y entonces caigo de rodillas en el barro, miro mi reflejo en un charco, y me pongo de nuevo en pie.

Rompe tu vida y nunca tengas miedo. No más lágrimas. No. Porque nada más importa. He estado cerrando los ojos durante demasiado tiempo creyendo que sólo la venganza me hará sentir mejor. No hay descanso. Se acabó. Témeme ahora, no porque me hayas hecho daño, si no porque ahora más que nunca, no pienso renunciar a mis sueños.

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