Guerra

Ven. Juguemos. No soy más que tu entretenimiento. Tu última carta de la baraja y tú último aliento. Soy el fondo del vaso con el hielo derretido y el alcohol tomado. Soy el extintor sin gas después del fuego. La calma que precede a la tempestad. Soy el plato de la segunda mesa, porque en la primera tienes situados a todos tus comensales y no hay espacio para uno más. Haz lo que haces. Vive como vives. Nota como el viento te remueve el pelo. Siéntelo.

Un juego al que dos pueden jugar. Donde la presa es el cazador en una pelea que tiene como cuadrilátero la cama y como barreras las sábanas. ¿Quieres pelea? Adelante. Comencemos con los preliminares. Que comience la partida. Yo muerdo primero, después, el que sea más hábil. Pero recuerda, nunca puedes saber quién juega verdaderamente con quién.

Es lo que tiene ser humano. Los límites, no es que sean intocables, es que son impredecibles. 

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