Deseos

Deseo que se cumpla mi sueño. Lo deseo desde el fondo más oculto y secreto de mi corazón. Lo deseo. Nunca he deseado algo con tanto fervor ni con tanta necesidad, con tanto anhelo y con tanto secretismo… Lo deseo. Lo deseo como las mañanas desean a la noche y como el Sol a la Luna. Lo deseo como la cumbre nevada a las nubes blancas que duermen sobre ella.

Deseo… Necesito este deseo… Es el único que he pedido con amor y cariño, con honestidad y con misericordia. Un deseo que no hace ni daño ni causa dolor, simplemente un deseo que vive y da esperanza. Un deseo… Un deseo que lo noto tan sumamente cerca de mis dedos que me destrozaría el no poder agarrarlo.


Destino. Universo. Lo deseo. Deseo el deseo indeseable y que únicamente ha nacido de mi poder, de mi trabajo y de mi imaginación. Lo deseo tanto que podría morir por él. Lo deseo. Lo necesito. Le pedí que se fuera y que batallara con gallardía y con bravura. Le pedí que mirara a la muerte y al vacio directamente a los ojos, que les dijera que él era la luz y la vida. Que no se iba a rendir…


Ahora entiendo a una madre cuando su hijo se va a guerra…

Vuelve. Solo te pido que vuelvas. Me da igual si vuelves con medallas, bañado en oro, en plata o con diamantes. Pero por favor, solo vuelve. Esa es mi auténtica petición… Porque si vuelves… Si vuelves significaría que allí a donde fuiste enviado, sembraste la paz y promulgaste toda tu sabiduría… Si vuelves hijo mío, habrás coronado la cima de la vida.

Así pues aquí continúo esperándote cargado de esperanzas, sueños, y promesas…

Cargado de deseos…


Cuando alguien desea algo, debe saber que todo deseo conlleva una serie de riesgos. 
Esos riesgos, son los que permiten que vivir merezca la pena.

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