Hall de Fama


Caminas descalzo por el pasillo de la fama, sobre la alfombra roja siendo el blanco de todas las miradas. Sonríes, te encanta ser el centro del mundo, ¿O tal vez tienes algo preparado? Continúas por el camino de terciopelo, los fotógrafos se abalanzan, las mujeres se arrancan la ropa a tu paso y los hombres empiezan a hostias contra la policía, pero todo te da igual, pasas de largo, pasas de todo.

Caminas hacia la puerta grande, las sirenas de policía iluminan la fachada del edificio, y los gritos y el ruido retumban en todos los rincones de la ciudad, pero pasas de escucharlos, no los oyes y no precisamente porque estés como una tapia, si no porque a palabras necias, oídos sordos. Los halagos de más y los insultos poco se diferencian, unos van de frente, los otros con los puñales bajo el pañuelo de seda.

Continúas bajo la lluvia de fotos, focos y luces, caminas con la mirada fija al frente, y es entonces cuando la ves, esa persona oculta que está sentada detrás de los centenares de fans, detrás de toda la gente que grita tu nombre, sentada en silencio mirándote con la sonrisa de saber que has triunfado en lo que te proponías, y entonces rompes el status.

No tenías pensado que apareciera de nuevo después de tanto tiempo, saltas la valla, la emprendes a empujones, mandas la fama y la gloria a tomar por culo, la coges por la cintura, te la acercas a los labios, y comienzas a caminar por el camino que tanto miedo te dio coger, por el camino de la fama y de la gloria, no para todo el mundo, si no para esa persona que es tu mundo.

The time has come, y que la tierra comience a girar de nuevo. 


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