Un destino llamado camino

Cuando haces este camino, o por lo menos quieres acabarlo, nunca sabes lo que te puedes encontrar en él. Sabes cuál es el punto de partida, cual es la meta, pero desconoces que es lo que habrá entre esos dos puntos.

Nunca sabremos si el camino es el correcto hasta que lo caminemos, hasta que pongamos un pie delante del otro y crucemos montañas, ríos y fosas llenas de lava. Hasta que lleguemos hasta el punto en el que nuestra cabeza nos amenaza con abandonarnos y dejarnos tirados para luego reírse de nosotros. 

Los profesores de la vida siempre dicen que hay que fallar para aprender, que es necesario fracasar para conocer el camino al éxito, y es que si algo no sucede, es porque todavía no llego el momento de que sucediera.

Tal vez es como dijo una persona que me sabe aconsejar sabiamente, y es que la vida es más corta de lo que algunos se piensan. Por eso mismo vivir minuto a minuto como si cada segundo fuera el último, sabiendo que luchas por otras 24 horas al día siguiente.


Entradas populares de este blog

Oído, visto y sentido

A las bravas

Alicatado