Lanzagranadas a Quemarropa

Quiero contarte un secreto, y es que esta noche estamos solos.

Quiero decirte que las estrellas son nuestras confidentes, y que la luna está apagada o fuera de cobertura. Te recuerdo que la piel arde en contacto con el aire, y que los besos no son más que lanzagranadas para reventar el muro invisible que se levanta entre los dos.

Es esa clase de asesinato donde todo el mundo quiere ser la víctima, donde el arma del crimen no es otra cosa que un roce que arrastra tras de sí un cuarto de latido acelerado, una respiración entrecortada, un mordisco fatal.

Que las huellas del crimen inunden todo el cuarto, que las sillas por el suelo, que la ropa colgando de la puerta del armario y el vaho en el cristal sean los testigos de esta noche sin luna destinada a asesinar. Que cuando se rompa la barrera de milímetros que nos separa, se frene el tiempo en esa décima de segundo que hay antes del amanecer. Que la noche y sólo la noche sea nuestro mayor secreto.

Deja que la noche caiga y que el frío te bese la cara, que el cielo se oscurezca para besarte a traición, por la espalda y a quemarropa... Directo al corazón. 


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