Quiero Verano

(Recomendable leer esta entrada con la canción del video de fondo.)

Y aquí sigo atado durante todo un año, durante 365 días anclado a las rocas del pasado, a las piedras de pizarra que cimientan los pilares de esta casa, al aroma del mar salado que me despierta y me acuesta sin variar para nada en el flujo del tiempo.

Suena el despertador, la rutina. Te levanta, estudias, y más de lo mismo. Llega un punto en el que estás hasta las pelotas, aguantas, aguantas, un poco más porque ya está cerca, porque ya ves la luz al final del túnel, y cierras los ojos notando como se laceran los pies y las manos, como te estalla la espalda del dolor, pero el tiempo pasa a cojones para todos. Para todo.

El sol te tuesta la piel, la brisa del verano recorre todos los rincones de tu cuerpo. Coges un mazo y lo elevas en todo lo alto, golpeas las cadenas que te atan los 365 días del año, y golpeas, golpeas, golpeas. Le das un viaje que mandas las cadenas a Mandiá, y que le follen al mundo. A los que piensan diferente, a los que piensan igual, y a los que piensan parecido.

Corres, dejas todo atrás, absolutamente todo, corres libre sobre los mares y sobre los vientos, te bañas en alcohol, te fumas toda la hierba de la maleta, la música te tapona los oídos y te revienta los tímpanos, explotas de libertad, explotas por que de una maldita vez, por fin, ya es verano.


El primero no hace falta ni que encienda la luz, por que volveré con el alba del día. ¡A quemar!


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