Amar es Constitucional


No tenía pensado hacer un artículo sobre lo último que ha sucedido, tanto con el matrimonio gay, como con las declaraciones de Andrea Hermida, pero tras ver algunos post sobre por qué no se debe aceptar el matrimonio gay, sobretodo escritos por gente de mi partido, creo que me toca salir al paso. Esto hay que defenderlo.

Nunca he sido muy amigo de la ideología conservadora, para que negarlo, de hecho, si mis abuelos, o los abuelos de muchos de nosotros, leyeran esta entrada, me mandarían al infierno de cabeza. Ya no los podemos cambiar, eso es algo obvio.

Siempre me he proclamado un claro defensor del colectivo de Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales (LGBT), y el día en que ganamos las elecciones del 20N, mi mejor amiga me dijo: “Ya puedes estar contento, desde hoy una persona ya no se podrá casar con quien de verdad quiere”.

He de decir que viniendo de ella, fue algo que me dolió profundamente.

Durante años se ha permitido que la Iglesia conservara cierto status dentro del partido, de hecho no hace mucho, Cristina Cifuentes propuso eliminar de los estatutos el apartado donde se decía que era una organización política de tendencia católica, pero actualmente y gracias a Dios (muy irónico todo), es un status que comienza a tambalearse. Una cosa es ser cristiano, como lo es un servidor, y otra muy diferente, el ser un conservador totalitario que atenta contra la libertad del ser humano.

Mi postura como alguien que pertenece a la comunidad cristiana es muy clara, ya que mi propia fe me lleva a defender a todas las personas que bajo los dictados de su propia conciencia y libertad, escogen un camino determinado. Si un país o institución aprueba matrimonios del mismo sexo, yo respeto ese derecho, y es más, es mi propia fe quien me lleva a luchar contra todas las discriminaciones y persecuciones realizadas hacia las personas de mi colectivo.

Dicen que el matrimonio solo es válido entre hombres y mujeres, y se empeñan en que esa palabra solo pueda aplicarse en la Iglesia porque es un sacramento. Yo conozco lo justito de derecho civil, y no soy un experto en esta materia, pero lo que sí sé, es que la palabra “matrimonio” ya se recoge en los capítulos del derecho romano, así que no vengan ahora dándoselas de personas “Dañadas moralmente” por “sodomitas”, porque seguro que muchos de ellos también están dentro de ese paquete, y visitan Gomorra muy de vez en cuando.

Históricamente, la derecha, la verdadera y auténtica derecha, siempre ha sido la ideología que aboga por la libertad individual, que no es otra cosa, que el derecho de cada uno a ser libre y decidir sobre su propia vida. El momento en el que el Estado se mete en la vida privada de las personas, deja de ser derechas. Aunque también deja de ser de derechas el subir impuestos o el nacionalizar bancos. (¡Esperanza vuelve, que los liberales te necesitamos!)

¿Sabéis que es lo peor? La doble moral. Bueno, en realidad hay muchas cosas que cambiar de nuestra sociedad, pero voy a señalar dos:

La primera es que muchos gais, lesbianas o bisexuales se niegan a salir del armario por el “qué dirán”, y rajan del colectivo hasta quedarse sin saliva. Si tuviéramos que vivir nuestra vida como nos dice la gente que tenemos que vivirla, ya os digo que vamos de culo, todos y cada uno de nosotros. Es muy bonito criticar la vida que lleva otra persona, pero ojo, tú no tienes valor a dar un paso al frente. Que se den otros las ostias para cambiar las cosas, pero claro, se me olvidaba que esto es España.

Bien es cierto que es una decisión que tiene que tomar una persona y dar el paso cuando se crea preparada, pero no puedes acusar a un partido o la Iglesia de obligarte a estar dentro del armario. Estás por qué quieres, no porque te obliguen.

 Si no te gustan las cosas haz como hemos hecho muchos, cuando nuestro propio partido puso un recurso, que dimos un paso al frente y dijimos “¡Eeeh! ¡Que por aquí sí que no pasamos!”, y finalmente, gracias a la Justicia del Constitucional y a tener dos dedos de frente, se ha desestimado.

Ahora el Foro de la Familia quiere recoger firmas y hacer un proyecto para eliminar dicha ley. No se preocupen, nosotros también podemos hacerlo, y si es necesario prepararemos una ley para derogar el derogamiento de una ley no derogada. Aunque lo que de verdad me parece patético, es la mentalidad de gente como Andrea Hermida.

Primero decir que esa chica no tiene cargo alguno dentro de las Novas Xeracións del Partido Popular de Galicia, porque ya he leído por ahí que es dirigente, representante, cabecilla y sabe dios que más. Eso es falso. Luego aclarar, que una cosa es la libertad de expresión, y otra diferente, es cuando tú cargas contra un colectivo llamándonos “Enfermos” porque nos gustan personas del mismo sexo, no mira, lo siento, quien de verdad tiene que buscar una cura ante la falta de tolerancia eres tú.

También tengo que decir, que ahora mismo lo que veo, es una campaña para querer ensuciar a las Nuevas Generaciones gallegas sin precedentes. Sobre todo cuando en el último congreso provincial de A Coruña, teníamos puesto, y de forma muy clara, el punto número 11 (creo recordar) del bloque de derechos sociales:

“Novas Xeracións apoia a unión de persoas do mesmo sexo

Puedo decir con orgullo que en Nuevas Generaciones de Galicia, muy poca gente, por no decir prácticamente nadie, piensa como puede pensar esta joven.

Pero como se suele decir en el mundo tiene que haber de todo, y menos mal que cada vez, queda menos gente así. Poco a poco, nuestra propia libertad, ese derecho con el que hemos nacido y por el que luchamos cada día, va ganando terreno. Pero hoy por hoy, todavía tenemos una larga batalla que librar. Una batalla, por la libertad de amar.





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