Madrid ' 11

Antes de comenzar a escribir quiero pedir perdón por tardar tanto en hacerlo, pero es que entre la inauguración del bar de mi madre en el cual curro ahora, mi viaje a Madrid y todo esto, pues se me hizo imposible.

Hasta ahora todos los viajes que he hecho (Roma, Toulouse, Bourdeax, San Sebastián, Barcelona, Londres, Madrid, mis fugas a Vigo y salidas por Santiago, etc.) me han dejado muchas lecciones, algunas amargas y otras placenteras. Me han enseñado la cara buena y mala de la vida, pero al fin y al cabo me han enseñado algo de ella. Conoces mucha gente diferente con otro idioma, otra cultura, otra ideología y te das cuenta de la cantidad de cosas que puede ofrecerte el mundo, que sí, es la ostia vivir en tu pueblo y con tus amigos, pero estas escapadas también te valen de mucho en la vida, porque aprendes a vivir en otros lugares, y aunque suene cómico, a sobrevivir en la capital de España un fin de semana y salir todos los días con 100€ (os juro que esto es verídico, y sino que lo consulten con mi banco). Ahora bromas aparte.

¿Alguna vez os ha pasado que sabéis lo que es correcto, pero que no lo hacéis hasta que alguna persona os lo dice? De este viaje a Madrid saco muchísimas cosas buenas, por no decir todas, pero sobretodo lo que más valoro y lo más perfecto, han sido la noche del viernes y el viaje de vuelta. Esos dos días capaces de demostrarme lo fácil que es cambiar y confiar si uno se propone hacerlo. Lo fácil que es cazar y postrar una estrella polar a nuestros pies, cuando lo unico que tienes que hacer es cerrar los ojos, confiar en tí mismo, dar un paso a delante, y estar dispuesto a empezar una forma diferente de vida. Madrid, creo que volveremos a vernos.

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