Siguiente escalón

Siempre pensé en que la respuesta a quien te dice que si es imposible es que no se puede hacer, no era otra que es imposible siempre y cuando no haya nadie dispuesto a demostrar lo contrario.

Pero la verdad es que nunca he parado a pensar en si quien realiza esa pregunta tuvo sueños, y si los tuvo, en qué punto de la vida perdió la fuerza de voluntad.

Quizás deba de preguntar en qué punto del camino perdió el norte. En que kilómetro dejó de ser un niño y se convirtió en uno de esos ancianos que no saben dónde empiezan o acaban sus lecciones de moral.

¿Dónde perdió la personalidad, o más bien quién se la arrebató?, porque todos hemos tenido sueños y esperanzas, y quien se atreva a decir que no los lograremos, no hace otra cosa que sumar un gramo de motivación en esta carrera.

Los hay que vivimos de los sueños, de los que te hacen avanzar hacia adelante y pensar en grande, de esos de los que muchos dicen que no podrás conseguir.

Nadie puede dar lecciones de cómo vivir la vida, y es por ellos que jamás te pueden hacer dudar de lo que eres capaz por culpa de sus maniatadas inseguridades. 


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