Causas Perdidas

La rodilla roza el suelo hasta el punto en el que notas como las piedras ruedan al contacto con la piel. El honor se define en ese milímetro que separa el hincar la rodilla del mantenerte en pie, aunque sea un segundo más para decir “yo soy de los que muere matando”.

En muchas ocasiones se dice que el honor no sirve de nada, que es un invento del siglo pasado que ha causado más muertes que la peste, pero soy de los que defienden que el honor es uno de esos valores que hoy por hoy la sociedad, por desgracia, ha olvidado.

Cuando te embarcas en proyectos tienes que asumir que si lo haces, es desde el principio hasta el final, no vale eso de bajarse en mitad del trayecto cuando tienes una vía de agua en el costado de la proa de estribor.

Hay que tener especial cuidado cuando uno decide embarcarse en una travesía que no tiene un puerto de llegada, o que su puerto de llegada es como el capítulo final de One Piece, que no tiene visos de aparecer nunca. Hay causas que nacen perdidas de antemano, pero solo son causas perdidas mientras no se demuestre lo contrario.

Conserva tu honor para estas causas, pues toda causa perdida, es una causa que vale la pena mientras se crea en ella. 


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