Yo Más

Cuando le dices a alguien te quiero y te responden “yo más”, ¿Qué puedes responderle?

Son cosas de la vida que ni si quiera los escritores podremos detallar. Se podrán verter ríos de tinta escribiendo libros o guiones para películas dignas de las mejores reposterías, se podrán talar bosques y selvas como el Amazonas con la única esperanza de tener el papel suficiente para describir incongruencias que solo el corazón entiende, pero es complicado vencer la fuerza y simpleza de un “yo más”. 

Es la máxima por naturaleza, aunque lo eleves a n+1 y n sea el valor que toma el  horizonte cuando lo agarras con las manos. Es el culmen del despotismo más dulce y del léxico más sencillo. Es el amago de orden del más perfecto imperfecto que pueda haber para dejarte sin palabras.

Siempre podrás responder al “yo más” con un “mentira, yo más” siguiendo la bola hasta los límites del infinito, tal y como sucede en las películas de Hollywood.

Podrás cansarte de decir que es mentira hasta la saciedad y que tu corazón es capaz de dar vida suficiente para los dos, pero quizás la solución más sencilla para vencer a un “yo más” sea ese desnudo y sincero beso que cierre la boca, que te haga contener la respiración, y que haga desaparecer el mundo.


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