RHS - 113


Hemos venido a jugar. A arriesgar lo que no tenemos a cambio de tenerlo todo. A sacar de mediocentro y a meter gol por la escuadra de un cañonazo. A volver a ser Natsu Dragneel liberando la Dragonforce contra Zero.

Una parte de mí sabe que es la mayor de las locuras, pero no voy a negar que la vida me ha tratado bien siendo un auténtico descerebrado. Sobre todo, si entendemos por descerebrado a esa persona que vive de acuerdo con los designios de su corazón sin importar el qué dirán.

Tengo como forma de vida la fe en que todo lo que persiste, prevalece. Que como decía la grandísima Sophie Marceau en su papelón de Electra King: De qué te sirve vivir, si no puedes sentirte vivo.

Que en palabras de una maravillosa Bolaños en Merlí Sapere Aude: Hay gente que existe y hay gente que vive, ¿prefieres vivir o existir? Y no me cansaré de vivir. De correr mirando al horizonte en busca de batallas imposibles con el objetivo de que dejen de serlo.

Llevo tantos años haciendo equilibrios sobre la línea que separa lo correcto de lo incorrecto, que esa línea se ha convertido en mi camino. No ha sido fácil llegar a este punto; a la línea de salida desde la que esta medianoche se dará el pistoletazo.

Esta medianoche va por todos aquellos que nunca confiaron en que lo lograría y, sobre todo, por quienes han estado siempre al lado.



Entradas populares de este blog

No enemies

Las pilas de Nesperino

Nothing or all