Hiperincursión


Siempre han existido dos clases de personas en la vida: los que le sonríen y los que no. Emilio Duró decía que nos pasamos la vida sufriendo por el pasado y el futuro, y nos olvidamos de vivir el presente.

Porque si nos paramos a pensar, todo lo bueno que tenemos en la vida nos lo han dado aquellos actos que tomamos desde el corazón, no desde la razón. Quizás porque la vida no es racional, por mucho que cuando crezcamos nos empecinemos en ello.

Vivimos en ese mundo excesivamente racional de mentalidad americana en el que lo importante son los resultados y no el viaje, en ese mundo de todo es para ya, pero nos olvidamos del trayecto.

Queremos razón y nos falta pasión. Faltan ganas por seguir aprendiendo y queriendo crecer por el simple hecho de hacerlo. De saber que todos vamos a morir un día, y que lo que importa es la huella que dejamos aquí abajo. Dejar de tener miedo y atrevernos a vivir de verdad; de lo que sentimos y pensamos. De lo que nos llena el alma.

La vida te da las cartas, pero eres tú quien decide cómo jugarlas. Siéntete vivo y vive, porque si la vida son dos días, uno ya lo perdemos en dormir y en estar enfermos.



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