Superposición

Te miras las manos, quizás porque es ya como una costumbre o porque es un buen ritual que realizar cuando logras enterrar otro demonio. Otra de esas sombras que quieren taparte la luz del sol usando solo un dedo.

Te miras las manos, por las durezas y las cicatrices, por los cortes y los puntos, por los surcos de la piel y por la historia que hay detrás de ellas, detrás de las derrotas que te enseñaron a ganar y que te enseñaron a no renunciar a nada.

Te miras las manos porque todo se debe a ellas; todo cuando peleas y cuanto defiendes. Por los ideales y las convicciones que te llevan hasta ese punto en el que estás seguro de estar en el lugar correcto, rodeado de la gente correcta y haciendo lo que más te apasiona hacer. 

Por el éxito de estar a gusto con uno mismo, de no renunciar a nada y de ir a por todo.



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