Sentarse a Respirar

Esta entrada está dedicada para todos aquellos que son esclavos del hábito y que repiten todos los días el mismo camino, para aquellos que no hablan a quien no conocen, y quien busca siempre los puntos sobre las íes en lugar de dejarse caer, de vez en cuando, dentro de un torbellino de emociones.

Esto va para aquellas personas que no arriesgan lo cierto por lo incierto que pueda ser un sueño, que no huyen de la rutina hacia algo que no sea el gris del día a día, quien no huye, al menos una vez en su vida, de los consejos sensatos. 

Para aquella gente que evita la pasión, que no viaja, que ni lee ni escucha música, que no se mira al espejo encontrado aquello que realmente quiere ver.

A todos vosotros os digo que lo lamento, que os estáis muriendo lentamente, y que el tiempo es lo único que la vida no te permite recuperar. Porque estar vivo, es algo más que sentarse tranquilamente a respirar.


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