Corazón Invisible

Hoy me he dado cuenta de que existen dos corazones: Uno que te da la vida y se encuentra en el lado izquierdo, y otro, se encuentra en el lado derecho, no puedes verlo ni tocarlo, pero sí que puedes sentirlo. Ese corazón, te da Alma. Es como si no lo escucharas latir pero sabes que está ahí, sabes que cuando lo necesites, cuando te sientas derrotado y sin fuerzas, ese corazón comenzará a latir en todo tu cuerpo. En tu cabeza, en tus dedos, en el aire que respiras, en tu mente. Notarás como si de nuevo tuvieras vida sin importar lo demás, porque cuando ese corazón late, no mueve la sangre que corre por nuestras venas, es más fácil que eso. Ese corazón bombea todos y cada uno de nuestros sentimientos.

Hay veces en la vida que creemos que no tenemos fuerzas. Que se acerca un final inexorable e irremediable. Nos obcecamos en no ver más allá del problema que tenemos en frente en lugar de plantarle cara sin miedo y sin temor a las consecuencias, siendo conscientes de que a veces se tiene que perder algo muy grande, para que la ganancia sea también mayor. Pero cuando recibimos el golpe, sentimos como ambos corazones paran. Como todo deja de latir y sobrevuela el silencio a nuestro alrededor. Ahí es donde nacen los verdaderos héroes, ya que son los únicos verdaderamente capaces de revivir un corazón que no existe, de reanimar su espíritu de fuego y lucha, de conseguir que vuelvan a fluir de nuevo los sentimientos. 

Hay gente que a lo largo de su vida nunca llega a escuchar a este corazón. Gente que sale derrotada y se niega a seguir combatiendo. Se aferra al pasado, se ata un ancla al cuello y la tira al fondo de un río. Al mismo tiempo, a su lado tiene un cuchillo afilado. Un cuchillo que puede usarlo para cortar la soga que la une al ancla, cortar ese pasado que puede llevarte al fondo del río y acabar con tu vida y con tu libertad. Hay gente que no corta esa cuerda por miedo a lo nuevo, por miedo a un futuro sin pasado, y acaba por ahogarse entre lágrimas de recuerdos viejos, recuerdos rotos, en una realidad que no es real, en las aguas que volvieron a pasar por el río. Pero aquí, en este punto, se define el segundo corazón... En ese momento se deben cerrar los ojos y buscarlo. Sentirlo. En el momento en el que se  haga, el futuro no será tenebroso y cargado de dudas, pues los sentimiento que bombea son de fuerza, de lucha, de aventura, y tendrás el valor suficiente para cortar el lastre de tu pasado, sacarte las ataduras, y caminar hacia una nueva vida. 

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