10 km/h

Las cuentas son sencillas.

Si tienes que recorrer una distancia de 100 kilómetros y la velocidad que llevas en el coche es de 110 km/hora, suponiendo una velocidad constante desde el punto A hasta el punto B, tardaremos 54 minutos en cubrir esa distancia. En el caso de llevar una velocidad de 120 km/hora, tardaremos 50 minutos.

Sacrificando 4 minutos por una reducción de 10 km/hora, se reduce el consumo en el motor y, además, tienes 4 minutos a mayores durante el viaje que te dan para pensar.

Para pensar en todo y en nada, para focalizar los esfuerzos, para entrar en tu interior y tener esa conversación incómoda que no te atreves a tener con alguien que no seas tú mismo, aunque cuentes con una persona que sabes que está a tu lado.

No sabes si es por vergüenza o incomodidad, pero si algo he aprendido, es que como ocurre con la relación de la velocidad, el espacio y el tiempo, cuando lo divides y lo compartes, la carga es menor.

Y es que a veces son mejores velocidades bajas y una buena combustión en el motor, que vivir agonizando a costa de 4 minutos.



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