Piratas

En los últimos días he cambiado, y puedo reconocer que me he vuelto más “yo” . Quizás he vuelto al más “yo” que era antes de la pandemia, y que por fin ha despertado como si fuera un sueño del que cuesta despertarse. 

Siempre he creído que todo ocurre por algo, tanto lo bueno como lo no tan bueno. Que ocurre por alguna razón, y que la clave de la vida es fluir y dejarte llevar. Porque sin dudas, los mejores caminos se encuentran cuando uno está perdido.  

Y eliges. Y tomas decisiones por ti más que por los demás a riesgo de parecer egoísta, pero es tu corazón el que te dice que estás haciendo lo correcto. Que estás haciendo lo que se debe de hacer y que estás viviendo como deseas hacerlo. No es ser egoísta, es no ser infeliz.

Es saber que tengo en la proa un horizonte que me deslumbra como el romper del sol sobre la bruma del mar, es saber que sigo el camino correcto y para el que me he preparado a conciencia. A mucha conciencia. Casi tanto como toda una vida pirata de Roronoa y Sparrow. 

Quizás no sea el camino para el que me quieren, pero es el camino que yo quiero; el que me hace feliz. Que la vida no va de vivir para siempre a bien con los demás, si no de convivir para siempre a bien con uno mismo.

Que como decía Huxley: Sólo hay una pequeña parte del universo de la que sabrás con certeza que puede ser mejorada, y esa parte eres tú”.



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