Exergía

No pienso dejar de soñar hasta el día en el que me muera. No pienso dejar de ver más allá del horizonte y del cielo, ni de los astros del firmamento, ni de las altas copas de los árboles que se mecen bajo la última ráfaga de viento del verano.

No pienso dejar de correr detrás de metas tan inalcanzables que no se dicen en voz alta, ni dejar de sonreír aun cuando la pena quiera apagar las velas que iluminan la antesala de mi corazón, ni dejar que el aire abandone mis pulmones sin antes llevarse consigo cada gramo de malestar que tenga en el cuerpo. 
  
No pienso dar un paso hacia atrás si no es para coger carrerilla, ni pienso renunciar a sueños por el mero hecho de problemas de agenda. No pienso cesar en perseguir los rayos del sol hasta beberme la última gota del ocaso, ni dejar de ver crecer la hierba mientras me siento a tomar un trago.

No pienso pensar en darme por vencido, y hoy es un gran día para recordarlo.


Entradas populares de este blog

Oído, visto y sentido

A las bravas

Alicatado