El Arquero
Una de esas lecciones que tienen los estoicos es la conocida como la Enseñanza del Arquero. En ella, un arquero se prepara concienzudamente para lanzar la flecha; acondiciona su arco durante años, siendo el único capaz de tensar su cuerda y sentir la curvatura de la madera, el tacto de la empuñadura y trabajar esa relación que le permite que el arco sea una prolongación más de su cuerpo. Se acostumbra al peso de la fecha; a prepararlas con las plumas y a cepillarlas para que sean lo más perfectas posibles, y entrena con ellas durante todos los días y horas que puede para conocerlas en profundidad. Pero no puede hacer nada más. El arquero es dueño del arco y de la flecha hasta el momento en el que la suelta y sale disparada. Puede controlarlo todo hasta ese momento, pero una vez la flecha sale de su mano, solo Dios conoce el rumbo que llevará. Puedes intuir de dónde vendrá el viento, pero no lo que hará una vez sueltes la flecha, y ese es el sentido de la vida. Podemos pr...