Carried home
Hay
momentos en la vida en los que vuelven a nosotros quienes ya no están. Y lo
hacen como la presencia silenciosa que nos acompaña cuando alcanzamos un nuevo
hito; cuando cerramos una etapa y se abre delante de nosotros el horizonte.
Cuando
esto ocurre, comprendes que crecer no tiene tanto que ver con los años que se
marcan en el calendario como con los momentos que te transforman. Con las
responsabilidades que un día parecían lejanas y que, casi sin darte cuenta,
ahora son tuyas.
Con
ese instante en el que descubres que has llegado al lugar que antes ocupaban
aquellos a quienes admirabas.
Y
entonces se hace un nudo en la garganta. La mirada se vuelve un poco borrosa,
la respiración se entrecorta y el vello se eriza. Hace poco más de 12 años que
te fuiste, y sigues cambiándome la vida desde donde quiera que estés.
Miras
al cielo para dar gracias, porque llegó ese momento de ocupar tu lugar en el
ciclo de vida. Ese momento del "recuerda quién eres". Ese momento de
volver a casa.
