Burning gaze


Es hermoso cuando algo no sale como querías, pero con el tiempo descubres que ha salido como necesitabas. La vida siempre tiene esa manía de cambiarte los planes para enseñarte algo que todavía no sabías y que necesitabas aprender.

Si es que, al final, no vence el mejor, vence el que no para. El que sigue cuando se acaba la motivación, cuando pesa el cuerpo y cuando la cabeza empieza a poner excusas.

Con los años, aprendes a madurar también el enfoque que le das al entrenamiento. Dejas de entrenar por el ego de un cuerpo bonito y lo haces para ser más resistente al caos, para mantener la cabeza fría cuando toca y para recordar que también puedes controlar algo cuando todo lo demás se desordena.

Habrá cansancio en los ojos, sí, pero también fuego en el alma.

Porque el físico no dice cuándo te levantas; dice cómo te respetas. No habla solo de músculos, habla de disciplina, de constancia y de cuánto estás dispuesto a hacer por ti cuando nadie está mirando.

Así que si hoy las cosas no han salido como querías, tranquilo. Quizá, simplemente, están saliendo como necesitas.