Recuerda que eres mortal

Ya no recordaba lo que era sentir esto; se te hinchan los pulmones pero necesitas más aire, se te duermen las piernas pero las sigues moviendo, te duelen las articulaciones pero sigues al frente. Te estás muriendo, y te da igual todo.

Estás amarrado con una cuerda que no es fácil romper, y estás flotando en medio de la nada. Después de tres años te agarras a ese cabo, notas la rugosidad de las hebras, el olor del mar que lo rodea todo, y tiras de la estacha para remontar montaña arriba como si te fuera la vida en ello.

Hay cosas que se pueden comprar, pero el sudor y el sacrificio, el trabajo y la sangre, son cosas que jamás se podrán intercambiar por dinero.

Dolor, sufrimiento, y pasión. Porque hay cabos que nunca se podrán cortar, porque hay sacrificios que merece la pena hacer, porque hay sangre que merece la pena derramar. Puedes tenerlo todo en el mundo pero recuerda que eres mortal, y que lo único que te llevas de esta vida, son esos sentimientos que nacen en lo más profundo y sincero de tu corazón.



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