Now, We Are Free

El día en que las cadenas cayeron porque el alma es imposible de apresar; el día en que la luz venció a la oscuridad; el día en que el Sol, tal y como dijiste meses atrás, le ganó su particular batalla a las nubes bajas y a la niebla.

El día en el que pude sonreír con alguna que otra lágrima porque hay miles de recuerdos y ni una sola discusión, porque lo primero que pensé cuando me desperté después de dormir más de 13 horas seguidas, es que hice todo cuanto estuvo en mi mano por permanecer a tu lado sacrificando todo lo demás. Sin importar lo que fuera, con el único fin de tener un segundo a mayores que poder quemar contigo 

Atrás quedarán los cuentos, los paseos, las peonzas, las sonrisas, los chistes, los libros, las miradas cargadas de orgullo, la paga a escondidas de abuela, la final de la Champions, la grasa y los motores; atrás, y guardados en una caja, quedarán todos y cada uno de los recuerdos que son solo nuestros.

Eres libre viejo; tan libre que incluso me has hecho tocar el cielo con la punta de los dedos. Gracias por todo lo que me has dejado, por la mayor herencia que he podido recibir; un baúl cargado y repleto de grandes recuerdos, y muchas ganas de pelear por mi vida. 


Entradas populares de este blog

Oído, visto y sentido

A las bravas

Alicatado