Los monstruos del armario

La ley de Murphy dice que si algo puede ir mal, irá mal y de la peor forma posible. Dice, que si la vida puede jodernos, nos va a joder de una forma que nunca hemos imaginado, de una forma que nos dolerá en el fondo del corazón durante años, y que no podemos hacer absolutamente nada para evitarlo. Así es la vida,  hija de su madre.

Es por ello que he decido bajar de mi cama, que llegó el momento de olvidarnos de los monstruos que habitan debajo del colchón y en el fondo del armario, que aunque no haya luz hay que encontrar la tranquilidad en la oscuridad, y saber apaciguar el corazón cuando éste más lo necesita. 

Que la vida se consume como una vela, y no sirve de nada aferrarse a ella transformándola en un sin vivir, que de un polvo nacimos y en polvo nos vamos a convertir,  que lo único que se deja en esta tierra son las huellas y los actos que nos marcan y con los que marcamos a fuego, que la deuda que acaban pagando todos los hombres, no es otra que la muerte.


Que cuando una hoja deja el viento, inevitablemente, otra se suma a él. Es hora de volar.




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