La Enseñanza de los Mares


Se agitan las aguas de los mares mientras las rachas de viento guían la brújula de mi destino. Desoye el aire quebrado por los rayos bajo el tenue camino del estío, pero ahí sigue el espíritu del ave que zarpó de su nido, que planea con las alas abiertas rogando al cielo un milagro imposible.

Cuentan las leyendas de los marineros que cuando más falta te hace  alguien más cerca estas del mar. Que cuando necesitas ese empujón para avanzar, el viento del norte te empujará sobre las aguas, te curtirá las manos y te besará la barba.

Y aquí estoy. En este lugar donde lo aprendí todo de ti sin darme cuenta, donde me enseñaste que los atardeceres no son el fin del día sino el comienzo del siguiente, donde me mostraste que las brújulas no marcan los puntos cardinales, si no el rumbo del destino.

Me dijiste en sueños que mirara al mar para encontrarte cuando ya no estuvieras aquí, y hoy me he reflejado en tu cara salina, y me has dado de nuevo el empujón que me hacía falta. Ha llegado la hora de cambiar las cosas, y me alegro de que como siempre, estuvieras a mi lado.


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