Maldita Gravedad


¿Sabéis cuál es esa sensación de cuando haces algo y ya no hay vuelta atrás? ¿Sabéis cuáles son esas ganas de decir “Para y frena el carro un momento, da marcha atrás y piénsalo seriamente”? Pues así estoy yo ahora mismo…

A veces creemos que la vida no es más que un juego en el que hay que pasárselo bien, y otras en cambio, te das cuenta de que pintas en este mundo más de lo que te piensas, o al menos, más de lo que a ti te gustaría.

No te das cuenta de lo que estás a punto de hacer hasta que finalmente das el paso y te arriesgas. Saltas al vacío lleno de niebla donde solo hay o un colchón o las piedras más afiladas que has visto en tu vida, pero cuando piensas eso ya es demasiado tarde, has saltado, y pase lo que pasé, llegarás al suelo. Maldita fuerza de la gravedad.

Esta vez esa sensación ha sido diferente. Sé que tengo un colchón de centímetros en medio de un desierto bañado de cristales, pero lo que tengo claro, es que caiga donde caiga, no me arrepentiré de ello.

Ahora solo queda esperar, y quién espera desespera, porque desespera el esperar.


Entradas populares de este blog

Oído, visto y sentido

Dos cero dieciocho

A las bravas