Push


Nadie conoce tus capacidades mejor que tú.

Desde hace algunos días me repiten el mantra Push your limits en cada entrenamiento. Que, si dudas con un peso, una repetición o con algún ejercicio, tienes que hacerlo. Atrévete, lucha, crece y expande.

Qué bonita es esa palabra: Expandir. Y solo quien se enfrenta a sus fronteras, a sus límites, logra expandirlos.

Hace algunos años había leído la frase del dramaturgo alemán Friedrich Schiller que decía: “Cuanto más alto coloque el hombre su meta, tanto más crecerá.” Con el tiempo he entendido que lo que la frase realmente dice es: Te va a doler de cojones llegar hasta ahí, pero si lo aceptas, crecerás y llegarás.

Porque crecer duele. Habrá momentos en los que querrás rendirte, en los que pensarás que no estás hecho para esto. Y entonces, esa maldita voz que nunca calla te susurrará que, total, ¿para qué seguir? Pero, como diría el enorme filósofo vasco Fernando Savater: Confía en ti.

Y es que dentro de ti aún vive aquel niño que soñaba sin miedo, y es a quien realmente no debes fallarle. No puedes fallarle. Porque ese crío es el guardián del frasco de tus deseos; de ese frasco donde aún se conservan las promesas que te hiciste de llegar hasta donde querías llegar.

Porque cada paso hacia adelante, cada límite que se expande un centímetro más, es una promesa cumplida con él.